La verdad es que de todas las cosas que no he hecho,
solo me pesan las que no hice contigo.
Follar bajo la lluvia,
un viaje a Amsterdam,
explotar pompas de jabón con el rasurado de tu pubis,
rompernos la risa por usarla demasiado,
pintar las nubes del color de tus ojos,
las paredes del color de tu abrigo.
Salvar a un lince,
matar a un hombre,
volar,
volar más alto,
caernos.
El amor es caerse
y en lugar de levantarse
hacer que caigas conmigo.
Aprovecharnos del suelo
para lamernos el vértigo.
Y flotar.
Gritar tu nombre desde el Empire State
y que todas las mujeres quisieran llamarse como tú,
amanecer en Nueva Delhi
y mordernos el hambre,
conseguir que los canales de Venecia
se sonrojaran de pudor ante tus muslos.
Y perderte de camino a nosotros,
equivocarme de regreso a cualquiera,
encontrarte,
que el placer siempre se esconde en el lugar más prohibido.
Pero tu sabías,
que el amor que nunca acaba en nada
es aquel que no se da del todo.
Torciste la esquina,
doblaste un edificio
y te tragó la calle.
- Si no me voy nunca me echarás de menos. Eso dijiste.
Y aún no has vuelto.
Y pesa.
Todo lo que no soy, es todo lo que no hicimos
de Los lunes que te debo.
Ernesto Perez Vallejo
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